Ribera del Duero

La Ribera del Duero se extiende a lo largo de la meseta siguiendo el curso del río Duero y conforma uno de los entornos vitivinícolas más exigentes y singulares de España. Su clima marcadamente continental, la altitud y los fuertes contrastes térmicos definen un paisaje austero, abierto y profundamente ligado al viñedo.

Se trata de un territorio de gran diversidad, donde conviven distintas orientaciones, microclimas y tipologías de suelo. Por eso, hablar de Ribera del Duero no es hablar de una única realidad, sino de múltiples formas de expresión del Tinto Fino.

Altitud y suelo

Entre los 750 metros y más de 1.000 metros de altitud, la región reúne viñedos asentados sobre suelos calizos, arcillosos y de cantos rodados, capaces de aportar matices muy distintos al vino según la parcela, la orientación y la edad de la viña.

Las uvas con las que trabajamos proceden de laderas elevadas donde la presencia de piedra caliza resulta especialmente significativa. Esa composición aporta finura y precisión, y contribuye a perfilar vinos que buscan expresar el carácter del origen desde el equilibrio y la elegancia.

Viñedo y Tinto Fino

El Tinto Fino es la variedad que articula nuestro proyecto y una de las grandes expresiones del paisaje ribereño. Su comportamiento cambia de forma notable en función de la altitud, el suelo, la orientación y la edad del viñedo, haciendo visible la riqueza y complejidad de la región.

Trabajamos con viñedos de diferentes perfiles, desde parcelas más jóvenes orientadas al norte, que aportan frescura y ligereza, hasta viñas viejas en vaso, fundamentales para obtener vinos con mayor profundidad, estructura y personalidad. Esa diversidad es la que permite interpretar Ribera del Duero desde una mirada precisa y fiel a su origen.

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